Viernes 17 de Julio de 2009
Sala de espera
Harry Potter y el misterio del príncipe
Antonio Martínez Las películas de Harry Potter ya son seis, desde el 2001 a la fecha, y la saga mantiene un tono medio y una velocidad de crucero, que sólo se rompió con la película que dirigió el mexicano Alfonso Cuarón: "Harry Potter y el prisionero de Azkaban" (2004), la tercera y la mejor de la serie.
El trío de protagonistas y sus personajes, que partieron como preadolescentes, ahora rondan los 20 años y la saga necesita mayores miedos, espesores y preocupaciones; un nivel de acción más intenso y espectacular, y una atmósfera más sucia y torva. En definitiva, la saga avanza hacia el cumplimiento de las profecías y las metáforas, porque después de los profesores y el colegio, lo que se aproxima para los niños que ya crecieron, es lo que está fuera de los muros y la burbuja: la dura realidad de la magia.
"Harry Potter y el misterio del príncipe" viene a completar, con un par de datos, lo que le falta al protagonista para concluir su educación: el secreto del profesor Slughorn (Jim Broadbent) y la muerte de su mentor y maestro. Y después del pregrado, para Harry y los suyos, lo que viene es el temible Lord Voldemort y los misterios de su compañía.
En espera de ese encuentro, duelo y revelación, la saga se convirtió en millonaria, el invento va a superar la década y se espera un largo final en dos partes, porque la novela "Harry Potter y las reliquias de la muerte" tendrá una entrega el 2010 y un remate al año siguiente, para cerrar -con doble facturación- uno de los grandes negocios del cine de todos los tiempos.
En la lógica de esta serie millonaria, un producto sujeto al cálculo, al mercado y al riesgo controlado, lo aconsejable para la sexta entrega era una historia contenida y de poca acción, donde pasara lo menos posible.
"Harry Potter y el misterio del príncipe", entonces, es una sala de espera de lo que viene, donde el pasatiempo más novedoso no es escarbar en la parte oscura de los personajes, sino seguir con inocencia y tolerancia los escarceos románticos de Harry Potter (Daniel Radcliffe), Hermione Granger (Emma Watson), Ron Weasley (Rupert Grint) y el resto del curso de la Escuela Hogwarts de Magia.
La pócima de la película está compuesta por despechos, besos furtivos, hechizos de amor, citas en los pasillos, celos y promesas incumplidas. Es por esto que en ocasiones se convierte en una comedia juvenil, siempre de tono blanco y menor, donde se destaca Ron y sus citas amorosas.
"Harry Potter y el misterio del príncipe" se mueve por el éxito de la saga y por la promesa del final que viene, más que por méritos propios, que son escasos: un par de datos relevantes, algo de comedia y la fuerza de la inercia hace el resto.
"Harry Potter and the half-blood prince", 2009. Director: David Yates. 153 minutos.
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